"Su entorno lo dejó morir", acusa el masajista Galíndez

  • Lunes, 30 de Noviembre de 2020 | País

Miguel "Galíndez" Di Lorenzo, el histórico masajista que acompañó a Diego Maradona gran parte de su carrera, acusó ayer al entorno que lo acompañó sus últimos años de vida de haberlo "dejado morir", por la falta de cuidados que tuvo tras la última operación en la cabeza.

"No lo puedo creer, lo veo y no lo puedo creer. Estoy arruinado. Hubo un contorno (sic), que nadie se le podía acercar (a Diego). Cuando alguien lo quería llamar por teléfono, o cuando los muchachos del Mundial 86 lo querían contactar, nadie se podía acercar o mandarle algo. Delincuentes. Todos los que estaban, delincuentes. El contorno (sic) que estuvo con él. 

"¿Cómo lo van a dejar solo? Kinesiólogos, doctores, abogados. Delincuentes. Todos los que estaban, delincuentes. Por más que él no quiera, le tenían que decir usted, venga acá, soy la doctora, tome la pastilla. ¿Cómo puede ser que no le dieran la pastilla? No me jodas, lo dejaron morir. Se fue a la cama solo. Dijo bueno, me voy a acostar. ¿Por qué se va a acostar? Dígame porque vamos a acompañarlo. Y ahí le tenían que dar la pastilla", afirmó. 

En ese sentido, recordó las veces que intentó visitarlo y que quienes lo acompañaron en los últimos años siempre le respondían que "estaba durmiendo". 

"Cuando iba a ver a Diego me decían: Galíndez, él está durmiendo, no se puede. Cuando lo operaron de la rodilla en la Clínica Olivos también me dijeron: Diego está durmiendo. Cuando fui a verlo a Mar del Plata me colé y entré, porque si tenés que preguntarle a alguien para verlo, pasa algo: o no le dicen por temor a molestarlo, o directamente te dicen Diego no puede y chau. Mucha gente se quedó mal por eso, muchos piensan Diego no me da más bola. Pero creo que del 99 por ciento de las cosas que pasaban, o de los amigos que lo iban a ver, Diego ni se enteraba", aseguró.

 Respecto del velatorio en la Casa Rosada, "Galíndez" se mostró agradecido con la familia por haberle podido dar un último saludo, e incluso reconoció que le masajeó los gemelos de las piernas, como en su época de futbolista. "Me pude despedir, estuve con él haciéndole masajes. Estaba ahí en el cajón y yo le decía: Maestro, ¿cómo estás? Cuántas cosas vivimos. Le acariciaba la cara, le masajeaba los gemelos", recordó.