Willy Quiroga, bajista de Vox Dei, tocó en La Vieja Conexión

  • Lunes, 10 de Enero de 2022 | Locales

–La gente de La Vieja Comexión –donde Willy Quiroga tocaba– fue decisiva en la concreción de la entrevista. El legendario bajista de Vox Dei y autor en solitario de temas como 'Azúcar amargo', 'Total qué' o 'Loco, hacela callar', se prestó muy amablemente a la charla que arrancó con el recuerdo de su visita de la histórica banda a Chacabuco, hacia fines de 1974.

En aquel momento, Vox Dei se presentó en Portal de Mayorca –hoy, local de Musimundo–, pero su paso por nuestra ciudad no quedó ahí. Ese mismo fin de semana, la banda local Araucaria –Manuel Almada, Fernando González, Guillermo Mori y Mario Ferreri– brindaba dos recitales en el teatro La Mueca (hoy, Italiano). Como los instrumentos y equipos de sonido estaban en la sala, los Vox Dei fueron el domingo al lugar y zaparon para un selecto público –el autor de esta nota como parte de la audiencia– en una inolvidable función privada.

Pero Quiroga no participó en el bonus track y sí lo hizo en el bajo Nacho Smilari, un guitarrista con fugaz paso en la banda –y exintegrante de  Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll, La Barra de Chocolate, Cuero y Piel de Pueblo–, que había llegado a Chacabuco solo como acompañante.

Cuarenta y siete años después, la primera pregunta al más veterano de los músicos argentinos de rock –tiene 81– que todavía sigue en carrera, estaba cantada...

–¿En qué andás ahora?

–Ando en muchas cosas, yo no puedo parar. Estoy con Willy Quiroga Vox Dei, que hacemos el repertorio de Vox Dei, y con una banda nueva, con la que voy a salir con mi nombre a tocar solamente mis temas y los que compongamos de aquí en más, con los músicos que están conmigo.

–Los temas de Vox Dei aún siguen vigentes y los escuchan los pibes, lo que corrobora que para una creación artística no hay mejor juez que el tiempo.

–Y el público, que es el que nos hace trascender en el tiempo. Son 55 años de carrera y hay temas que fueron grabados en el año 69 que son clásicos, que tenemos que tocar hoy en día. Para explicarte por qué estoy convencido de que el público es el juez y jurado, te digo que cuando grabamos el primer álbum fuimos poniendo los temas en orden de valor, desde el lado A al lado B. 'Presente' era el último track del lado B y la gente nos dijo están equivocados, éste es el tema, ¿por qué lo pusieron ahí?. Es algo que nadie puede explicar. Nosotros no le dimos la importancia que el tema finalmente le dio la gente y resultó un tema clásico. Después está 'Azúcar amargo', 'Compulsión', 'Total qué', 'Canción para una mujer que no está', pero 'Presente 'es el tema. Además tiene una importancia muy loca porque lo empezaron a escuchar los chicos que egresan del secundario, los despedían con ese tema. Después lo empezaron a usar los chicos de la primaria. Un día vino a una chica a mi casa, con un guardapolvo a cuadritos chiquitos azules y blancos. Me dijo Willy, quiero que me hagas un favor, ¿podés pasarme los tonos y la letra bien completa de 'Presente', porque los chicos del Jardín lo quieren cantar. Así que imagínate la importancia que tiene el tema. Los temas finalmente dejan de pertenecerte porque la gente se los hace propios.

–De toda la historia de Vox Dei, ¿qué fue lo mejor para vos?

–Todo; toda la carrera, porque cada tema, ya sea compuesto por mí o por Ricardo (Soulé, guitarrista de la banda), marca un momento de la historia de mi vida y la historia de la banda. Para mí es todo importante, es como tener cinco o seis hijos y que te pregunten a cuál querés más, los quiero a todos.

–Empecé a escuchar rock con Creedence Clearwater Revival, y descubrí el rock hecho en Argentina con un tema de Vox Dei, que no muchos recuerdan; 'La verdadera historia de Sam, el montañés', por lo tanto el primer disco que compré fue 'Es una nube, no hay duda', que incluía esa canción. 

–Fue uno de los mejores discos que hicimos, hay muchos temas hermosos ahí. 

–No tuvo la repercusión que merecía, me parece que se lo menospreció.

–No creo. Fue una época en la que Alma y Vida había sacado 'Del gemido de un gorrión' y la gente empezó a decir que se habían vuelto comerciales. Para nada, lo que pasa es que estaban todo el día en la radio y la gente confundía eso. Entonces le dijo a nuestro productor de CBS si estás programando una difusión de 1 a 10, te pido nos des 6. Me preguntó por qué, y le conté lo que había escuchado que se decía de Alma y Vida. 'No está mal, tenés razón', me dijo. Tenés que empezar a tocar ver lo que pasa con la gente y te vas a dar cuenta.

–Muy típico de esa época lo de que si te pasaban mucho por radio eras comercial.

–Fue época de la música comercial y la música progresiva, cosas que ponía la gente que tiene que vender algo y te dice este es más lindo porque el color rojo que tiene no es el que  todo el mundo conoce... Te venden cualquier cosa. Y nosotros nos reíamos de eso porque nos dábamos cuenta de lo que estaban haciendo. Esta música es progresiva y la otra no, y nosotros la hacíamos porque era música, pero había que marcar una diferencia que era lo que hacían las compañías grabadoras. 

–En aquel momento estaba la revista especializada Pelo, que si el director se enojaba con una banda o músico lo hacía pedazos.

–En todos los órdenes de la vida pasa eso. Con respecto a nosotros, la revista Pelo jamás habló mal. Yo tengo muy buena relación con Daniel (Ripoll, director de la revista). No sé si viste algo raro…

–No específicamente de Vox Dei, pero sí de otras bandas.

–Cuando nosotros rompimos el contrato con Jorge Álvarez, porque nos hacía trabajar y no nos pagaba, Álvarez hizo la otra versión de 'La Biblia' con el Ensamble Musical Buenos Aires y un montón de músicos de rock conocidos. Gustavo Beytelmann hizo los arreglos, ¿cómo te atrevés a hacerle un arreglo de inicio a 'La Biblia', es como si yo mañana agarró una obra de Beethoven o quien se te ocurra y le hago una introducción. 

–La presentación de ese disco fue el primer recital grande de rock al que fui.

–Espero que te haya gustado porque a mí, no.

–A mí tampoco.

–En la revista pelo le preguntaron a Beytelmann por qué no habían convocado a los músicos de Voz Dei. 'No, porque nuestros músicos son mejores', dijo. ¿Cómo tomaron La Biblia de Vox Dei?, fue otra pregunta, 'como un cuaderno borrador', contestó. (Se toma unos segundos en silencio para seguir) Eso es ser caradura… Es como si en lo que dije antes, le hago un arreglo a una obra de Beethoven y digo que lo tomé el original como borrador. No podés hacer eso. En ese momento, lo dejamos pasar, pero tendríamos que haberle hecho un juicio. Se lo dejamos pasar porque se iban a quemar solos, fíjate que esa obra no trascendió. ¿Por qué? Porque la gente es juez y jurado y se dio cuenta de que era una truchada.

–Cuando todavía no habían aparecido los CD, encontré ese disco, en vinilo, en una batea de ofertas. El arte de tapa era bueno.

–¿Qué obra trascendió 50 años? La Biblia nuestra. Fue reconocida por el Senado de la Provincia por su mensaje esperanzador de hermandad y de paz.

–¿Cómo ves hoy el panorama musical en general?

–Aunque no quieras, el mundo va a seguir evolucionando, hay que tomarlo como están las cosas. Está el rap, el trap, la bachata, la batanga (risas), el reggaetón…

–¿Y dentro de lo que, genéricamente, se denomina rock?

–Hay bandas muy buenas, lo que pasa es que cuando nosotros empezamos había seis, siete o diez bandas y solistas: Almendra, Manal, Vox Dei, Arco Iris… Ninguno se parecía a otro, todos éramos distintos, y hoy en día hay tantas bandas que es difícil sacar la cabeza por sobre las demás. Lo que es importante es que el movimiento se hizo muy grande. Y todos los días se levanta alguien con ganas de cambiar el mundo. La Desiderata dice que aunque uno no esté de acuerdo, el mundo marcha como debe.

POR EDUARDO N. CARBONI